Biografía

Nació en Sabana de Chavón, La Romana, el 9 de Noviembre de 1937. Estudió derecho y periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Fue cónsul en La Guaira, Venezuela y viceministro de la Presidencia del gobierno que encabezó el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Ha publicado ensayos sobre el origen del merengue y la narrativa dominicana. Es autor de los libros “Cuentos del Abuelo Julio”, “La ciudad clandestina y los secretos del General” y una novela llamada “Al final del arco iris” (1982). Sus cuentos “A partir de esta noche” y “Sonámbulo” fueron premiados por el Movimiento Cultural Dominicano y Casa de Teatro, respectivamente.

Inició y dirigió por muchos años, el suplemento “Cultura” del periódico El Nacional de ¡Ahora! “Cultura” pronto se convirtió en vocero de voces dominicanas nuevas. “Cultura” estaba abierto a todas corrientes literarias, a diferencia de otros suplementos culturares que existieron (y quizás todavía existen) en la República Dominicana, que eran “mafias literarias” para exponer puntos de vista, tendencias literarias que eran defendidas y/o promovidas por esos “intelectuales”.

Su prosa es precisa y sus temas son en general sociales. Escribió un cuento breve que está entre los cinco o seis mejores cuentos breves escritos en español

sábado, 6 de abril de 2013

Para lo que seamos buenos



Para lo que seamos buenos

Cuando Claudio regresó de Chile vino a vivir a Puerto Rico. Nunca avisó que venía al país pero indefectiblemente se presentaba en casa y sosteníamos conversaciones ninguna de las cuales terminó antes de cinco o seis horas.
Claudio quería ponerse al día sobre la actitud y la práctica política de compañeros de la Guerra de Abril de 1965 y de otras personas, así sabría cómo manejarse con ellos.
¿Recuerdas aquel compañero que acompañaba al Coronel Peña Taveras? Pues me lo encontré en un pasillo de la Secretaría de Finanzas y me informó que había tenido que engancharse a la Policía y lo enviaron al Servicio Secreto para que vigilara a los compañeros “pero usted sabe cómo es, jefe, esta gente no sabe más que nosotros” Y no lo volví a ver.
Me correspondió informar a Claudio sobre todos los tránsfugas, los vendidos, los calieses. Pero sobretodo me tocó informarlo sobre la gente buena, firme, patriota, democrática, que echaba la pelea contra la dictablanda balaguerista que construyeron los yanquis y la dejaron como un regalo envenenado, como un freno al desarrollo político del pueblo dominicano.
Esas largas y ricas conversaciones se desarrollaban en un marco de nadie sabe cuántas tazas de café y cigarrillos que se apagaban al encender el siguiente con la colilla.
Es verdad que hablábamos, Claudio y yo. En veces, mi Miriam apuntaba algún dato o completaba una información.
En aquella ocasión Claudio llegó cuando comenzaba la tarde. El protocolo era conocido y se ejecutaba religiosamente: café, cigarrillos, tranquilidad y conversación.
Antes de que Claudio comenzara a preguntar, o yo a informar y comentar, le dije: “cuando veas al Chief-chief (Jefe-jefe) dile que aquí no vengan con guerrillas porque los van a matar a todos y yo voy a estar escondido”
.?De dónde salía lo de Chief-chief? En la tradición de la Marina los jefes de áreas con llamados Chief y Francisco Alberto Caamaño Deñó era el Jefe de todos los jefes.
Claudio insistió en que no viajaría a Cuba pero yo sabía que viajaría acompañado por el Coronel Jorge Gerardo Marte Hernández y el objetivo del viaje era convencer a Francisco Alberto de que saliera de Cuba. Esa es otra historia.
A Claudio y Fabiola Caamaño les mataron un hijo de una manera vil. Claudio y Fabiola denuncian que los amenazan porque quieren que se haga justicia en el caso de su hijo, muerto por un disparo que supuestamente no iba dirigido a él. Ahora quieren matar dos veces al hijo de Claudio y Fabiola.
Mis hermanos Claudio y Fabiola Caamaño saben que cuentan con nosotros, con los de mi casa. Estamos a su mandar, para lo que seamos buenos. Nada más ni nada menos.

miércoles, 3 de abril de 2013

¡Pero bueno!



¡Pero bueno!

El gran reto de mi generación es completar la tarea que nos impusimos hace 60 años, cuando éramos unos niños que comenzábamos a entender “las cosas de la políticas”
El diario El Caribe era el único de circulación nacional a comienzos de la década de 1950.
No puedo recordar, y mi interlocutor de entonces murió hace años, qué día ni cómo comenzamos a discutir la política de Francia, Alemania, Inglaterra, que se publicaba día tras día.
Entonces aprendimos a leer entre líneas no escritas y a escuchar frases no pronunciadas en las publicaciones del régimen de Trujillo.
Nos propusimos, y hemos logrado bastante, crear un movimiento que permitiera llevar la nación hacia la democracia, hacia un régimen de libertades públicas, a un gobierno en el cual se impusiera y se respetara la dictadura de la ley, una situación en la que la administración de las leyes se llevara a cabo sin favor ni temor, sin jueces claudicantes, sin magistrados vendidos al poder.
Mi compañero de sueños de libertad era Milcíades Tejada (Chimuelo) un brillante joven, luego abogado, cuyos artículos bien ponderados, profundos e inquietantes, poblaron las páginas de la revista ¡Ahora! con acertadas reflexiones sobre la democracia. Milcíades se fue muy joven, antes de que terminara de pulir el diamante que se avizoraba en sus escritos y en su conducta.
Participamos de la euforia colectiva posterior a la decapitación de la tiranía y comenzamos a sufrir los embates de fuerzas que se mantuvieron al acecho esperando heredar las riquezas, el poder y la capacidad de dominación del tirano, sin su presencia omnímoda, avasallante, egoísta.
Vimos como una mancuerna entre los poderes económico, político y militar llevó al país a la guerra y se prestó cobardemente a apadrinar una intervención e invasión de tropas extranjeras.
El general de la montonera Gollito Polanco, luego de venderse al gobierno, dijo esta frase echada al aire como una maldición: “la pa e buena, pero con cuaito”.
La práctica constante del descaro permite que alguna gente crea que los demás somos estúpidos.
¿Quién se iba a imaginar a Leonel Fernández presidiendo una reunión donde se dispusiera gestionar la modificación del contrato, prohijado por él, que rebajó las regalías e impuestos producto de la explotación del oro de Pueblo Viejo?
¿Y cómo creer declaraciones de Miguel Vargas Maldonado, quien repite lo que dijo su amo político, si ambos son los responsables del contrato con la Barrick Gold?
Lo grave no es lo que ha pasado, sino lo que falta por ver de estos descarados. Los tiempos corren, las ideas y acciones de algunos hombres se mantienen con una persistencia malsana, maliciosa, perniciosa, brutalmente desilusionante.
No permitamos que se salgan con la suya. Así no fue que hablamos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿Aguas subterráneas del Parque Hostos?



¿Aguas subterráneas del Parque Hostos?

En los heroicos tiempos del nunca bien llorado califa Harun ar Raschid, afectó a Bagdad una epidemia que permitió al gobernante pensar que el mal venía de fuera y ordenó cerrar las gruesas y altas puertas de acceso a la ciudad, como una medida de salud pública para controlar el mal.
Las reuniones de los sabios y las preces elevadas por los gobernantes, los grandes sacerdotes, los arúspices y los adivinadores que operan en las orillas de los mercados, no lograron determinar el origen y la posible cura de los males que atacaban la ciudad.
Luego de todas las investigaciones, se determinó que la principal fuente de agua, después del río disminuido al máximo por dos años de sequía, era el pozo situado en el centro de la plaza pública.
Los sabios doctores llegados de Egipto y de la India, así como estudiosos de la historia, determinaron que el agua que alimentaba a la población de Bagdad era parte de un río subterráneo que pasaba por un antiguo cementerio.
A mi compadre Rafael Díaz Vásquez, su hermano Carlos Duarte, sus primos Leonel y Orlando Vásquez Noboa y a mí, nos tocó conocer a Santo Domingo, al aprender la historia y la geografía de la ciudad entre libros y caminatas.
Así supimos que fue en la Plaza Colombina donde se depositó la mayoría de los cadáveres de las víctimas del ciclón de San Zenón. Allí luego se construyó un parque de diversiones para niños y jóvenes que se llamó Parque Ramfis, por el hijo mayor del tirano Trujillo y, posteriormente y hasta hoy, Parque Hostos, en honor al ilustre maestro antillanista Eugenio María de Hostos.
Dicen los entendidos que las aguas subterráneas de la ciudad de Santo Domingo están contaminadas por su conexión con los miles de pozos sépticos que recogen los excrementos humanos.
Los ríos subterráneos de la ciudad, son corrientes de agua definitivamente contaminada que no debe ser empleada para uso humano.
No hay tiempo ni necesidad de enviar por los sabios de Egipto y de la India para determinar que el agua que corre desde el tercer escalón de la ciudad hasta el malecón, está totalmente contaminada y su consumo es dañino para la salud.
Ante la insistencia del Síndico Salcedo y del director del Acueducto, Montás, en usar las corrientes subterráneas del Parque Hostos, para que los gozadores naden entre la contaminación y se tomen su trago entre juego y juego, imagino que Salud Pública hizo examinar cuidadosamente esas aguas antes de permitir la fuente de contaminación que serán esas piscinas “deportivas”.
Es inmoral, ilegal e inhumano poner la demagogia por encima de la salud pública.
La clarinada ha sonado, quien no la escuche y respete que se atenga a sus consecuencias.